En un contexto marcado por el repunte de la inflación hasta el 3,2% y el aumento de las tensiones geopolíticas, el sector del gran consumo logra cerrar marzo de 2026 con un crecimiento del +3,6% en valor, impulsado por una combinación equilibrada de demanda y precio, aunque con menor intensidad que en meses anteriores. Según el Barómetro de Circana, el impacto del encarecimiento energético sigue siendo contenido en los precios finales —con el IPC alimentario moderándose al 2,7%—, mientras factores como el adelanto de la Semana Santa han condicionado el comportamiento del consumo
