El mercado español de frutos secos atraviesa una etapa de transformación. Con unas ventas que se mantienen prácticamente estables en volumen, pero que siguen creciendo en valor, las empresas se enfrentan a un entorno marcado por el ascenso del precio de las materias primas. En este escenario, la capacidad para innovar, diferenciarse y generar valor añadido se ha convertido en un factor clave para sostener la competitividad y seguir impulsando el crecimiento de una categoría que busca ampliar sus ocasiones de consumo
