La cadena de supermercados Lidl continúa con su plan de desarrollo sostenible en España mediante la apertura de dos nuevos establecimientos en Galicia y la Comunidad Valenciana, un movimiento que ha requerido una inversión conjunta superior a los trece millones de euros. Estas inauguraciones, que tendrán lugar en los municipios de Poio (Pontevedra) el 19 de junio y La Pobla de Farnals (Valencia) el 26 de junio, aportarán de forma combinada más de 3.000 metros cuadrados de superficie comercial a la enseña y generarán 43 puestos de trabajo directos. Ambas salas de venta superarán los 1.500 metros cuadrados de exposición y contarán con infraestructuras eficientes.
Con estas actuaciones, la multinacional optimiza una red que ronda los 730 centros en el territorio nacional, enmarcado dentro de una hoja de ruta para su ejercicio fiscal 2026 que prevé la puesta en marcha de cerca de 50 puntos de venta en todo el país (40 de nueva planta y 10 modernizaciones).

Uno de los drivers que motivan el consumo es el precio: “Un 58% de los españoles afirma que lo más importante a la hora de llenar su cesta es hacerlo con productos lo más baratos posible”. El 74% de los hogares han tenido que recortar la inversión en alguna partida. Por ejemplo, el 58% de los consumidores
está conteniendo sus gastos en restauración, por un 51% que también lo hace en ocio, un 48% en viajes y un 26% en productos de gran consumo.
Durante la pandemia, el comercio electrónico experimentó los mayores crecimientos, alcanzando una penetración de compradores cercana al 30%. Sin embargo, el retorno a la normalidad y la presencia de numerosos establecimientos de proximidad en el mercado minorista español han frenado este crecimiento. A pesar de ello, el canal cuenta actualmente con casi el doble de usuarios en comparación con antes del covid, según explica Rosario Pedrosa, gerente de estrategia comercial y marketing de Aecoc Shopperview.