La colaboración con las administraciones públicas y el fortalecimiento de la autorregulación se sitúan en el centro de la estrategia en materia de comunicación comercial de alimentos y bebidas. La prioridad es asegurar mensajes responsables, especialmente cuando se dirigen a menores, reforzando su protección. Todo ello con una mirada amplia que integra también la promoción de hábitos de vida saludables y la corresponsabilidad social
