La prolongación de la crisis iraní ha dado apoyo a los precios del sector energético, empujando las cotizaciones del petróleo por encima del umbral de los 100 $/bbl tanto para el WTI como para el Brent. Según destacan los analistas de Areté, estos niveles de precios hacen cada vez más rentable la producción de biodiésel, incluso fuera de los mandatos de mezcla. Así, mientras las subidas del aceite de palma —que en el primer mes de guerra alcanzaron el +22% para el crudo CIF Rotterdam y el +19% en Bursa Malaysia— tienden a frenar la demanda en el sector alimentario, los consumos en el ámbito energético se expanden, sobre todo en Indonesia.
En este contexto, el aceite de palma, que en el mercado europeo ha vuelto, tras varios meses, a cotizar con prima respecto a los principales aceites de semillas. A ello contribuyen también los aumentos de los costos logísticos, debidos al encarecimiento del combustible y de los seguros.