En nuestro país, el indicador de expectativas económicas ha sufrido una caída significativa, situándose en -24 puntos en marzo. Este valor supone un retroceso a niveles no vistos desde junio de 2025 y refleja que los datos macroeconómicos favorables no están logrando traducirse en optimismo para las familias. Según Antonieta Martín, responsable del estudio en España, la medición evidencia cómo “una sola acción geopolítica puede modificar de forma inmediata las expectativas económicas de la población”.
A pesar del pesimismo general, España se sitúa en una posición intermedia dentro de las grandes economías del continente, por detrás de Alemania (-7) pero por delante de Reino Unido (-26), Francia (-37) e Italia (-36).

El estudio confirma la tendencia que ya se observó el año pasado de la vuelta a la tienda física como vía para controlar el gasto y “como respaldo del consumidor al valor de la proximidad”.
En el caso de los productos frescos es significativo el trasvase al canal físico: el 43% y el 49% de los encuestados afirma no comprar ya nunca alimentación fresca o congelada a través del canal online.