La actividad de la distribución mayorista en verano gira en torno a dos ejes: la adaptación del surtido, para dar respuesta a los cambios en la demanda estival; y el refuerzo del servicio tanto a la hostelería como a las pequeñas tiendas que soportan el trasvase del consumo de las ciudades a los pueblos.
La categoría de bebidas es la que experimenta los mayores crecimientos en la demanda, en torno al 40% en el caso de los refrescos y de las cervezas.
