BM Supermercados inaugura hoy su primer punto de venta en San Fernando de Henares (Madrid), ubicado en el Centro Comercial Henares (Calle Nazario Calonge, 40). La tienda dispone de una sala de ventas de 1.032 metros cuadrados y ha supuesto una inversión de 2,7 millones de euros, además de generar 29 nuevos puestos de trabajo directos. Con esta apertura, la enseña de Grupo Uvesco alcanza los 89 establecimientos en la Comunidad de Madrid, donde ya cuenta con un equipo superior a los 1.800 profesionales. El acto oficial de inauguración tendrá lugar a las 10:00 horas con la asistencia del alcalde del municipio, Javier Corpa, y representantes del equipo directivo de la compañía.
Distribuir bien para vender mejor
En el competitivo mercado de la alimentación dentro del gran consumo, tener un buen producto ya no es suficiente. La diferencia entre el éxito y el estancamiento muchas veces se juega en un terreno menos visible para el consumidor, pero absolutamente estratégico: la distribución. En este sentido, tanto el Canal Impulso -la cadena larga- como el Canal Moderno u Organizado -cadena corta- deben ser entendidos no como vías complementarias, sino como pilares fundamentales y diferenciados en cualquier estrategia de expansión de marca, especialmente en nuestro país y en este sector que defendemos como medio profesional en Dulces Noticias.
España presenta características muy particulares que hacen del Canal Impulso un aliado crucial. Hablamos de un país con un clima cálido durante gran parte del año, que favorece el consumo en movimiento, fuera del hogar, en puntos de venta como quioscos, gasolineras, estancos, tiendas de proximidad, pequeños autoservicios y hostelería. Además, la atomización del comercio tradicional, especialmente en zonas turísticas y rurales, convierte este canal en un ecosistema con enorme capilaridad y capacidad de prescripción directa.
En este contexto, la cadena larga requiere una planificación quirúrgica: el surtido debe estar ajustado a las rotaciones del punto de venta, el servicio debe ser impecable y la reposición, constante. Y ya sabemos que el espacio es limitado, por lo que no hay que descuidarse. Aquí, la visibilidad y la ubicación en el lineal se convierten en herramientas de marketing tan poderosas como una campaña en medios, especialmente ahora en un contexto tan difuminado como el que presentan las redes sociales. La oportunidad de compra muchas veces es espontánea y emocional; por tanto, si el producto no está a la vista —o directamente no está—, se pierde una venta que difícilmente se recuperará en otro canal.
Por otro lado, el Canal organizado, vinculado a grandes cadenas de distribución, tiene la ventaja de la previsibilidad, los acuerdos centralizados y la logística más estandarizada. La cadena corta demanda eficiencia, anticipación y una adaptación constante a las políticas comerciales de cada enseña. Además, en un contexto donde las marcas luchan por espacios y promociones, el diferencial también lo marca la agilidad para activar lanzamientos, dinamizar categorías y ofrecer innovación real que justifique su presencia en el lineal.
Lo esencial es comprender que ambos canales no compiten entre sí, aunque lo parezca, sino que se potencian. Al menos, para el fabricante, que es el que lo inicia todo. Una buena implantación en Moderna puede generar notoriedad, pero si no hay Impulso para cubrir el “momento de antojo”, se pierde una parte clave del recorrido del consumidor, y ya lo vimos en un momento crítico como fue el que rodeó a la pandemia. Y viceversa: si el producto se encuentra fácilmente en Impulso, pero luego no está disponible para una compra reposada en supermercado, se diluye la fidelidad. Nuestros productos ya están en la cesta de la compra, como todos sabemos.
La distribución, por tanto, no es solo una cuestión logística. Es una decisión estratégica que incide directamente en la construcción de marca, en la generación de valor y en la rentabilidad. Y en un mercado como el español, donde el calor, la movilidad y la dispersión del punto de venta son parte del ADN comercial, entender la importancia del Canal Impulso no es opcional: es vital.
Las peculiaridades de cada Canal
La cadena larga de distribución, también conocida como Canal Impulso, es un modelo de comercialización en el que el producto pasa por varios intermediarios antes de llegar al consumidor final. A diferencia de la cadena corta —donde el fabricante suele vender directamente al distribuidor moderno—, en la cadena larga intervienen diversos agentes, central de compras, distribuidor y detallista, cada uno con un rol específico en la capilaridad y la llegada al mercado.
En la práctica, la cadena larga funciona así, aunque a veces el distribuidor mayorista y el cash & carry son el mismo: fabricante → distribuidor mayorista → subdistribuidor o cash & carry → punto de venta minorista (como quioscos, gasolineras, bares, pequeños autoservicios) → consumidor final.
Este sistema es especialmente útil para alcanzar la gran dispersión geográfica y atender miles de pequeños puntos de venta: hasta 300.000 si contamos bares y cafeterías y unos 80.000 específicos de aglutinar snacking, muchos de los cuales son independientes o tienen una capacidad logística limitada. La cadena larga permite, por tanto, una distribución más granular, flexible y adaptada a contextos donde la venta es de conveniencia o impulso, es decir, no planificada de antemano.
En sectores como la confitería, los snacks, las bebidas o los productos de conveniencia, es decir, el territorio de Dulces Noticias, esta cadena es clave para estar presentes justo donde se genera la compra espontánea: en la calle, en un bar, en una estación de servicio o en una tienda de barrio. Su fortaleza está en su capilaridad y en su capacidad de llegar donde otros canales no llegan, aunque también implica desafíos de control, servicio y visibilidad de marca. Y en Dulces Noticias prestamos gran atención a estos dos pilares de la distribución, porque son esenciales y fundamentales para el éxito de un producto en el mercado.
