Las pruebas más intensas incluyeron una carrera submáxima prolongada seguida de una carrera en cinta hasta el agotamiento, junto con la monitorización continua de la glucosa, seguimiento de la dieta y mediciones de la oxidación de sustratos para evaluar el uso de grasas frente al de hidratos de carbono durante el ejercicio.
“Estos beneficios se observaron tanto de forma inmediata durante el ejercicio como de manera sostenida a lo largo del periodo de intervención de cuatro semanas, lo que sugiere un ‘efecto de entrenamiento’ que mejora la capacidad del organismo para utilizar las grasas con el tiempo,...
