La cadena de tiendas El Rincón ha inaugurado su cuarto establecimiento en Logroño (Gran Vía, 59), en un acto que contó con la presencia del alcalde de la ciudad, Conrado Escobar, el concejal de Promoción, Miguel Sáinz y la concejala de Festejos, Laura Rivas, así como de los fundadores de la empresa, la familia Flamenco.
La oferta del local incluye sus habituales secciones de panadería, repostería, frutos secos, snacks, confitería, etc. Además, la tienda cuenta con una pantalla de gran formato orientada hacia el exterior, donde los viandantes pueden descubrir promociones y novedades a través de imágenes y vídeos.

Cuando los consumidores evalúan el valor se fijan en algo más que en el precio. Innova señala que la salud del planeta sigue siendo el principal problema mundial, y las personas responden adoptando medidas para reducir los residuos. “Mientras la crisis del coste de la vida continúa, las marcas pueden alcanzar el éxito a través de acciones que
combinen beneficios económicos con objetivos claros de salud y sostenibilidad”, apunta la consultora. Es decir, “el consumidor quiere que se responda a sus valores pero a un precio económico”.
Innova ya lleva tiempo hablando de la importancia de escuchar al consumidor, que quiere estar involucrado en los procesos de innovación, pero este año le ha dado un enfoque a la generación más joven “porque estamos viendo cómo sus valores, creencias y la manera que tienen de alzar la voz, está creando un gran cambio en nuestra forma de vivir,
no solo a la hora de consumir alimentos y bebidas, sino en nuestra vida en general”. Esto, según la consultora, es una señal temprana de cómo el mercado va a cambiar, “porque son los jóvenes los que están promoviendo todo este cambio”.
Los consumidores están muy interesados en la procedencia de sus alimentos, y les preocupa no solo la calidad y la sostenibilidad, sino también cuestiones como el bienestar de los trabajadores agrícolas. “Las marcas deben demostrar cómo las nuevas técnicas de producción benefician
a los agricultores, a las personas y al planeta”.
Los productos de conveniencia, fáciles y rápidos de cocinar se han ido desarrollando en los últimos años, en especial desde la pandemia, cuando se empezó a cocinar más desde casa. Ahora se busca ese valor añadido a este tipo de productos,” ya no vale solo con que sean convenientes -fáciles de preparar-,
sino que también tienen que aportar un valor nutricional, que tengan incluso ingredientes que sean de calidad y que el resultado final sea agradable”. De hecho, dos tercios de los encuestados aseguran que están buscando opciones simples y convenientes para asegurar su ingesta diaria de nutrientes.
A pesar de ser un poco contradictoria con los factores anteriores que están relacionadas con reducir el gasto, en este caso, esta tendencia
busca encontrar pequeños placeres en productos de mayor valor, acercándose a esa sensación de lujo momentáneo. Se trata de hacer “un pequeño derroche de dinero tras un periodo de restricción económica o dietética o incluso de capricho”.
El consumidor busca estar cada vez más informado de lo que come, por lo que los mensajes en los envases van a ser la principal referencia para ellos, la lista de ingredientes, el etiquetado nutricional... Por eso,
se están aunando esfuerzos para generar estándares y guías simples como las advertencias nutricionales de fácil entendimiento que ayudan a descifrar si ese producto es saludable o no. Desde la consultora citan como ejemplo el sistema Nutriscore o los sellos negros en Latinoamérica, pero también hacen mención a campañas de marketing que pueden llevar a cabo las propias empresas.
Se habla de los esfuerzos que hacen las empresas para mejorar sus productos, en especial a la sostenibilidad, y es algo apreciado, a pesar de que los resultados no sean 100% perfectos. Sin embargo,
ese afán de ser transparentes y comunicar sus retos y sus logros, hace que los shoppers confíen más en esa marca. Por ejemplo, Arla hizo una encuesta en Twitter y preguntó qué tipo de envase debería usar para uno de sus productos y los clientes eligieron que el envase fuera totalmente de cartón.