La consultora Simon-Kucher analiza cómo está afectando la subida del petróleo al sector de la restauración. Cada vez que el petróleo supera los 100 dólares, el sector entra en una zona de riesgo, no tanto por el peso directo de la energía en sus costes —la electricidad y el gas suelen representar entre el 3% y el 6%—, sino por su impacto indirecto en toda la cadena de suministro —transporte, producción agrícola, refrigeración o procesado de alimentos—, que hace que entre el 40% y el 50% de la base de costes del sector esté expuesta a la evolución del precio de la energía.
El impacto podría también dañar la confianza del consumidor, que reaccionaría moderando el consumo discrecional en favor del ahorro. Por lo tanto, “la restauración se enfrenta a una ‘tormenta perfecta’ en la que confluyen presión de costes, incertidumbre en la demanda y debilidades estructurales”, destaca la consultora.

En 1990 y continuando el legado de su padre, Ángel Linares, hijo menor de Andrés, fundó la empresa Ángel Linares Montalbán S.A. Una nueva etapa en la que la firma comenzó a distribuir productos de bollería congelada en la Región de Murcia, cuya venta se extendió poco tiempo después a la provincia de Almería. Remedios Sánchez, esposa de Ángel, le acompañó en esta iniciativa, que fue creciendo de manera regular para instalarse, en 1995, en una nave de 800 m2, ubicada en el Polígono Industrial Saprelorca de La Torrecilla, pedanía de Lorca.
Una de las claves de su éxito es la continua formación de sus colaboradores, así se denomina en Ángel Linares a sus trabajadores. “Creemos que la mejor manera de reflejar el avance e innovación en la empresa es mediante el progreso y la formación de nuestros colaboradores”, indica. Para ello, los empleados tienen la oportunidad de mejorar sus destrezas, tanto profesionales como personales en, al menos, dos cursos de formación anuales, que son de obligatorio cumplimiento, y están diseñados a medida de los diferentes departamentos.
Instalaciones: Terreno de 4.600 m2, con una nave de 2.552 m2 dividida en dos plantas compuesta por un almacén de 1.300 m2 y oficinas con 390 m2 de extensión en la planta baja y en el piso superior oficinas de 390 m2 y diferentes salas que ocupan 472 m2 con gimnasio, showroom y cocina.
firma para ayudar a mi marido. Tiempo después, me formé en Administración y Dirección de Empresas y hasta hoy. Me gusta lo que hago”, indica.