La cotización del cacao en grano en el mercado ICE Europe ha registrado un fuerte cambio de tendencia impulsado por la incertidumbre meteorológica y las tensiones geopolíticas. Tras haber encadenado desplomes cercanos al 80% entre principios de 2025 y febrero de 2026, los precios han reaccionado con un repunte del 52% desde finales de febrero ante el temor de un desabastecimiento global.
Según la consultora Areté, el encarecimiento responde a la escasez de lluvias en Costa de Marfil y a las malas perspectivas para la campaña 2026/27, amenazada por el fenómeno de El Niño. Además, el conflicto en Oriente Medio ha encarecido los fertilizantes, lo que, sumado a la reducción de precios mínimos garantizados en África occidental, limitará la inversión de los agricultores y dañará la productividad.


Si analizamos la cesta de la compra, la demanda de
alimentación fresca varía en positivo con un crecimiento del +0,3%, lo que hace que este segmento
represente el 37,6% del volumen consumido dentro de casa, mientras que en 2022 representaba el 37,3%. Por el contrario,
los alimentos no frescos son responsables del 62,4% del volumen restante, y pierden relevancia comparado con el 62,7% que representaban en 2022, porque pierden un 0,9% de la intensidad de compra. En facturación, la alimentación fresca representa una proporción superior a la que supone en volumen (40,5%), debido a que tiene un precio más elevado que el resto (3,25 vs 2,87 euros/kilo-litro, respectivamente). Por su parte, el 59,5% del valor restante proviene del resto de la alimentación. Dentro de los alimentos no frescos, se observa
crecimiento en la compra de algunos productos como son los frutos secos, miel, salsas, encurtidos y bases de pizza y masas hojaldradas, aunque se contrae la demanda de otros como chocolates (debido en parte a su elevado crecimiento durante la pandemia), cafés e infusiones o caldos, entre otros.