BM Supermercados inaugura este miércoles 29 de julio un nuevo establecimiento en la localidad cántabra de Noja, tras ejecutar una inversión de 1,9 millones de euros. La puesta en marcha del centro, ubicado en la calle de los Cuadrillos, ha supuesto la creación de 32 puestos de trabajo locales.
Con una sala de ventas de 700 metros cuadrados y aparcamiento, la tienda refuerza la presencia de la cadena en Cantabria, donde ya suma 31 puntos de venta. El espacio articula su oferta alrededor del producto fresco y de proximidad, destacando sus secciones de pescadería con vivero, carnicería, charcutería y frutería.
El catálogo alcanza las 8.000 referencias e incluye alimentos de proveedores regionales, como carnes de vacuno locales, pescados procedentes de las lonjas de Santander o Santoña y más de 50 variedades de quesos cántabros. El centro permanecerá abierto de lunes a sábado.

Tras la exposición de Laura Fernández Celemín, se celebró la mesa redonda ‘Generando confianza de la granja a la mesa’, en la que además de la directora general de Eufic y de Xavier Pera, que actuó de moderador, participaron Arancha López, vocal asesora de Comunicación de la Dirección Ejecutiva de Aesan; Alejandro Martínez, director de Salud, Sostenibilidad y Calidad de Eroski; y Fernando Móner, presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) y directivo de la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU).
Roberto Ortuño señaló que en la puesta en práctica de la economía circular para la reducción de residuos industriales y del desperdicio alimentario pueden aparecer riesgos emergentes asociados que es necesario identificar y evaluar. “La buena noticia es que tanto Aesan como EFSA están trabajando para que las acciones que se emprendan se hagan al ritmo adecuado y sean compatibles con la seguridad alimentaria; y la mala, es que existe un gap de conocimiento de los riesgos emergentes, ya sea de los derivados de nuevos peligros o de los asociados al aumento de exposición a los ya conocidos, que hay que reducir”. Para lograrlo, Ortuño dijo que se deben acometer políticas de prevención y mitigación de los riesgos y aplicar estas políticas a los nuevos proyectos de economía circular.
En el debate se recalcó la necesidad de que la seguridad alimentaria se integre en los valores y procesos de las compañías, así como en los comportamientos y actitudes de sus trabajadores, asegurando y reforzando la inocuidad a todos los niveles. Este es el objetivo que se persigue con la cultura de seguridad alimentaria, pero para que esta cultura sea real y efectiva se precisa del compromiso y el liderazgo de la dirección, implicando a las personas en estos procesos y dotando a la estructura de los recursos necesarios.