El presidente y consejero delegado de Johnson & Johnson, Joaquín Duato, se incorporará al Consejo de Administración de PepsiCo como consejero independiente a partir del 1 de diciembre de 2026. El directivo valenciano formará parte además del Comité de Auditoría.
Con una amplia trayectoria internacional, Duato, que posee nacionalidad española y estadounidense, lidera Johnson & Johnson desde 2022 y cuenta con experiencia en estrategia, innovación y transformación empresarial.
Ramon Laguarta, presidente y CEO de PepsiCo, ha destacado que su incorporación aportará al consejo “una perspectiva relevante en ámbitos como la transformación estratégica, la optimización del portfolio y la innovación”.

Tras la exposición de Laura Fernández Celemín, se celebró la mesa redonda ‘Generando confianza de la granja a la mesa’, en la que además de la directora general de Eufic y de Xavier Pera, que actuó de moderador, participaron Arancha López, vocal asesora de Comunicación de la Dirección Ejecutiva de Aesan; Alejandro Martínez, director de Salud, Sostenibilidad y Calidad de Eroski; y Fernando Móner, presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) y directivo de la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU).
Roberto Ortuño señaló que en la puesta en práctica de la economía circular para la reducción de residuos industriales y del desperdicio alimentario pueden aparecer riesgos emergentes asociados que es necesario identificar y evaluar. “La buena noticia es que tanto Aesan como EFSA están trabajando para que las acciones que se emprendan se hagan al ritmo adecuado y sean compatibles con la seguridad alimentaria; y la mala, es que existe un gap de conocimiento de los riesgos emergentes, ya sea de los derivados de nuevos peligros o de los asociados al aumento de exposición a los ya conocidos, que hay que reducir”. Para lograrlo, Ortuño dijo que se deben acometer políticas de prevención y mitigación de los riesgos y aplicar estas políticas a los nuevos proyectos de economía circular.
En el debate se recalcó la necesidad de que la seguridad alimentaria se integre en los valores y procesos de las compañías, así como en los comportamientos y actitudes de sus trabajadores, asegurando y reforzando la inocuidad a todos los niveles. Este es el objetivo que se persigue con la cultura de seguridad alimentaria, pero para que esta cultura sea real y efectiva se precisa del compromiso y el liderazgo de la dirección, implicando a las personas en estos procesos y dotando a la estructura de los recursos necesarios.