La cooperativa ACOR ha cerrado el ejercicio 2025/26 con un beneficio neto de 645.000 euros, revirtiendo las pérdidas de 2,5 millones del año anterior y triplicando su Ebitda hasta los 6,7 millones sobre una facturación global de 363 millones de euros. La entidad vallisoletana ha logrado esquivar la crisis del sector azucarero europeo, cuyos precios acumulan una caída del 38 % en dos años y generaron un impacto negativo de 22 millones en la división, gracias a la venta de Certificados de Ahorro Energético (CAEs) derivados del secado solar de pulpa y a la aportación de sus filiales participadas (Agropro, Iberlíquidos y Atisa).
El ejercicio permitió remunerar a los socios con 55 €/t de remolacha tras elevarse los rendimientos en campo hasta las 97 t/ha y la polarización a 17,02º en la planta de Olmedo, al tiempo que la división de aceites revalorizó las liquidaciones del girasol hasta los 496 €/t en convencional y 595 €/t en alto oleico.

representa un incremento de la producción y la venta en otras zonas fuera de Alicante. En 1935, Valor incorpora su
primer vehículo de motor para las actividades de distribución. Cuando en 1935 la electricidad llega a la Ermita, Valor ya es una pequeña fábrica familiar que da empleo a varios trabajadores del pueblo. Se inicia en ese momento el desarrollo de la firma en el sector empresarial y comercial,
una expansión que se ve frenada por la Guerra Civil Española. En 1939, retoman su actividad, aunque los medios son escasos y las materias primas insuficientes. A este periodo le siguen dos décadas de crisis económica: los años 40 y 50, caracterizados por una política de autarquía económica e intervencionismo estatal. Tras esta etapa, la compañía mejora progresivamente sus instalaciones y elementos de producción, además de crear su primera red comercial, con representantes.
En los años 60, Valor da un giro a su actividad y comienza a trazar las líneas de lo que será Chocolates Valor en el futuro.