BM Supermercados inaugura hoy su primer punto de venta en San Fernando de Henares (Madrid), ubicado en el Centro Comercial Henares (Calle Nazario Calonge, 40). La tienda dispone de una sala de ventas de 1.032 metros cuadrados y ha supuesto una inversión de 2,7 millones de euros, además de generar 29 nuevos puestos de trabajo directos. Con esta apertura, la enseña de Grupo Uvesco alcanza los 89 establecimientos en la Comunidad de Madrid, donde ya cuenta con un equipo superior a los 1.800 profesionales. El acto oficial de inauguración tendrá lugar a las 10:00 horas con la asistencia del alcalde del municipio, Javier Corpa, y representantes del equipo directivo de la compañía.
Editorial Dulces Noticias 412: Indulgencia sin culpas
En el mundo de los informes y análisis, donde se busca desentrañar el origen y la esencia de un producto o marca, encontramos un paralelismo con la pasión por la etimología de las palabras y aunque la cultura de la culpa a veces ataca nuestro sector sin profundizar en su conocimiento, los productos indulgentes han evolucionado hacia un consumo saludable, donde los consumidores buscan el equilibrio entre el placer y la salud, tal como muestran los estudios sobre Chicles, Licencias y PLV recogidos en esta nueva edición de Dulces Noticias, coincidente con el mes de junio
Me encanta la etimología de las palabras, y encuentro que hay un gran paralelismo entre nuestros informes, en los que nos esforzamos por llegar al mismo engendramiento de un producto o al origen de una marca, para saberlo todo sobre su existencia, su marketing, el posicionamiento de ventas, su historia y desde ahí llegar al análisis de todo el conjunto para extraer conclusiones. No se pierdan en esta edición nuestros tres estudios sobre Chicles, Licencias y PLV.
Pero, volviendo a las primeras líneas, me gustaría reflexionar con ustedes sobre la palabra indulgencia tan vinculada a nuestro sector. Todos saben que es tendencia o driver de consumo “la apuesta del consumidor por productos indulgentes”, entendiendo como tal aquellos que “proporcionan placer”, “experiencias únicas”, “satisfacción” o “son sencillamente deliciosos”. ¿Les suena? Claro que sí. En la industria alimentaria hay muchos productos que encajan con estas definiciones, con aromas, texturas o sabores extraordinarios, de ello hablábamos en la anterior edición con los proveedores de ingredientes, maquinaria y servicios como protagonistas y grandes contribuyentes a todo este disfrute. Nuestro sector es puro placer.
Un sencillo caramelo, un bombón, una galleta o un puñado de aperitivos, tienen el grandísimo honor de merecer todos esos adjetivos y apelativos y muchos más por méritos propios.
Por esta afición mía, el otro día me dio por buscar la definición exacta de la palabra indulgencia en el diccionario de la RAE: “del latín indulgentia, facilidad en perdonar o disimular las culpas o en conceder gracias”. Y pensé, “ya estamos otra vez con la cultura de la culpa”, una cultura educativa en la que nos hemos criado, de blanco o negro, de malos y buenos. Y en la que se demoniza a diestro y siniestro, se culpabiliza mucho y se castiga bastante. Y a mí me molesta muchísimo que ataquen nuestro sector aquellos que no lo conocen en profundidad. Seguro que les suena también. Un buen ejemplo fue una campaña reciente sobre el azúcar que casi me mata a mí.
Como leí en su día a Rubén Mairena de Ainia: “hubo un tiempo en el que la disyuntiva entre la indulgencia y la salud determinaba los procesos de innovación y el desarrollo de nuevos productos”. Este escenario terminó, la expansión de los productos saludables ha sido tan intensa en la industria de la alimentación, que el marco de competencia ya no se reduce a la elección del consumidor entre uno de estos dos valores. Desaparecía el axioma que obligaba a segmentar entre salud o placer y nacía así el concepto de indulgencia saludable, o lo que es lo mismo, el deseo explícito del consumidor de no renunciar al “placer”. Estoy totalmente de acuerdo.
Igualmente, un estudio de Aecoc Shopperview indica que los consumidores toman una media de 3,5 tentempiés a lo largo del día y lo hacen de forma habitual, alegando como motivos “el placer y la indulgencia”, incluidos los snacks hechos a base de verduras y frutas frescas. “El placer y la indulgencia” son dos de los motivos de consumo más habituales en estos placeres entre horas que también tienen que ver con la nutrición. De hecho, el propio estudio indica que más de la mitad de los usuarios optan por opciones como las golosinas, las patatas chips o las chocolatinas. Sin embargo, también crece la preferencia del consumidor por menos es más. Es decir, prefieren una porción menor, pero de algo que realmente les encanta. Y en esto también nuestro sector es un ejemplo, porque a los cambios de formulaciones, también se añade el gran trabajo en los tamaños de las piezas individuales y en la adaptación a un packaging más sostenible, porque el consumidor lo suele querer todo. ¡Qué les voy a decir!
En inglés, la palabra indulgencia, también se refiere a gratificación y complacencia, y también lo conjugan, no sólo es sustantivo, es un verbo -to indulgence- para mostrar “una amabilidad especial”.
Antes de demonizar o prohibir, lo mejor es profundizar y conocer. Buscar fórmulas para que ese placer se convierta en un aliado. Los fabricantes ya están teniendo esa comunicación con sus consumidores. Todos deberían tomar nota para aprender de esta fórmula y comunicarse más, mejor y en medios fiables.
