La cadena de supermercados ALDI ha reportado un crecimiento del 6,5% en el número de compradores de chocolate durante el último año, alcanzando una base de cerca de tres millones de clientes anuales. Según datos de febrero de 2026 de Worldpanel by Numerator, el precio medio de este producto en sus establecimientos es un 4,5% más bajo que el del resto del mercado. Actualmente, más de uno de cada tres clientes de la compañía incluye este artículo en su cesta de forma habitual, lo que supone una presencia del 8,4% en los actos de compra realizados en la enseña.
El surtido de ALDI cuenta con cerca de 50 variedades disponibles de forma permanente, centradas principalmente en sus marcas propias Moser Roth, Choceur y Milk Mouse. La oferta abarca desde tabletas para el consumo diario (con opciones sin azúcares añadidos o con porcentajes de cacao del 85% y 90%) hasta propuestas de carácter “gourmet” con ingredientes como naranja y sal marina o caramelo salado.

García de Quevedo lanzó un llamamiento durante su intervención para que “se acompasen las exigencias nacionales con las medidas que dictamina el contexto europeo y que se tengan en cuenta las necesidades empresariales, así como
Bonmatí quiso destacar que “la cadena de valor del gran consumo está totalmente comprometida con los objetivos de Desarrollo Sostenible y, además, es plenamente consciente de que puede ejercer un papel motor a la hora de alcanzarlos”. En su opinión,
En cuanto a la reducción de emisiones de CO2, desde AECOC señalan que las empresas las han rebajado un 31,1% en los últimos cinco años y han puesto en valor el impulso que han proporcionado iniciativas como que ellos coordinan en España Lean&Green, que involucra ya a 130 empresas comprometidas en la reducción de sus emisiones en operaciones logísticas y de transporte.
El Congreso también ha contado con
María Jesús Rodríguez, directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que habló sobre
el Reglamento EUDR, que entra en vigor a finales de 2024. “Tiene como objetivo reducir al mínimo la contribución de la Unión Europea a la desforestación importada. Para que un producto pueda introducirse en el mercado de la UE ha de cumplir ciertos requisitos como que no sea fruto de una desforestación irregular, que cumpla con la legislación del país de origen y que esté amparado por una declaración de debida diligencia”, explicó
Para abordar la gestión de los recursos hídricos el evento contó con Xavier Amores, director de Catalan Water Partnership, que alertó de las consecuencias de una sequía que previsiblemente seguirá agravándose y de la necesidad de mejorar la eficiencia en la gestión del agua en el ámbito empresarial.