De cara al 2025 esperamos que esta estabilidad continúe en la medida que la inflación se mantenga estable, y es que aunque todavía no estamos a niveles de 2019 en algunos aspectos, creemos que esto responde más a cambios estructurales: los hogares han reducido su tasa de desperdicio, el crecimiento de las opciones “listo para comer” sustituye en muchas ocasiones la compra de los ingredientes por separados y el comprador continúa concentrando su compra en la distribución moderan en detrimento del especialista, con el impacto que esto puede tener en la cesta de la compra.
