El Gobierno impulsa una ley para combatir el desperdicio alimentario en España

La norma aprobada por el Gobierno, la primera de estas características, promueve actuaciones para evitar el desperdicio alimentario en toda la cadena alimentaria, desde la cosecha hasta el consumo. La jerarquía de usos en los planes de prevención contempla como prioridad la donación para consumo humano. En 2020 los hogares españoles tiraron a la basura más de 1.300 millones de kilos de alimentos sin consumir, lo que supone 31 kg/l per cápita. Según el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, “no hay producto alimentario más caro que aquel que acaba en la basura”

11 de octubre de 2021, 18:32

El Consejo de Ministros ha aprobado el lunes 11 de octubre en primera lectura el proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, norma concebida para “producir una drástica reducción del desecho de alimentos sin consumir que acaba en la basura y fomentar un mejor aprovechamiento”.

El responsable del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha explicado que con esta ley se trata de remediar un problema económico y medioambiental, ya que tirar alimentos supone un “desperdicio” del trabajo de agricultores y ganaderos, de los medios naturales empleados para producirlos y del consumo de recursos como el suelo o el agua, así como un aumento de las emisiones a la atmósfera que se producen. Planas ha asegurado que “los sistemas agroalimentarios deben ser sostenibles y evolucionar hacia una economía circular”.

Pero también se quiere combatir un tercer problema de orden “ético y moral”, ya que el ministro ha recordado que actualmente hay más 800 millones de personas en el mundo que pasan hambre, y otras 1.600 millones que tienen problemas de nutrición, según datos de la FAO. La ley pretende llamar a un debate social sobre la necesidad de seguir una alimentación sana, sostenible, sabrosa y a buen precio.  “No hay producto alimentario más caro que aquel que acaba en la basura”, ha afirmado Planas.

“No hay producto alimentario más caro que aquel que acaba en la basura”, ha afirmado Luis Planas

Al impulsar esta ley, primera sobre la materia que se promulga en España y que ya existe en países como Francia e Italia, el Gobierno ratifica su c ompromiso con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, que recogen expresamente (objetivo número 12.3) la aspiración de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita en el mundo, tanto en la venta al por menor y entre los consumidores, como en la cadena de producción y suministro.

“El desperdicio de alimentos perjudica al conjunto de la sociedad al encarecer el acceso a bienes de primera necesidad, malgasta recursos naturales escasos aumentando los residuos y el impacto ambiental, y lastra la eficiencia del sector productivo y su competitividad. Esta ley trata de orientar hacia un sistema de producción más eficiente, que enfoque al desarrollo de la economía circular”. Explican desde el Ministerio.

La ley, que consta de 15 artículos repartidos en cinco capítulos, cuatro disposiciones finales y una adicional, pretende establecer un modelo de buenas prácticas para evitar el desperdicio de alimentos con actuaciones en toda la cadena alimentaria, desde el origen en el propio proceso de cosecha, hasta los hábitos de consumo en los hogares y en la restauración.

Jerarquía de priodidades de uso

La Ley establece que todos los agentes de la cadena alimentaria deben contar con un plan de prevención para evitar el desperdicio, y fija una jerarquía de prioridades de obligado cumplimiento (artículo 5), la primera de las cuales es la utilización para la alimentación humana, a través de donaciones a empresas sin ánimo de lucro o bancos de alimentos.

La Ley establece que todos los agentes de la cadena alimentaria deben contar con un plan de prevención para evitar el desperdicio, y fija una jerarquía de prioridades de obligado cumplimiento

Para la donación de alimentos, las industrias alimentarias, establecimientos comerciales y de hostelería y restauración deberán suscribir convenios con las organizaciones receptoras en los que se debe recoger específicamente las condiciones de recogida, almacenamiento y transporte y la selección de alimentos, entre otros aspectos.

Los alimentos que se donen deberán tener suficiente vida útil de almacenamiento para hacer posible su distribución y uso seguro a sus destinatarios finales. Tanto las empresas agroalimentarias donantes como las organizaciones receptoras están obligadas a garantizar la trazabilidad de los productos donados mediante un sistema de registro de entrada y salida de los mismos (artículo 7).

En el segundo orden de jerarquía, los alimentos no vendidos pero que estén en condiciones óptimas de consumo deberán ser transformados (zumos, mermelada, etc.). Cuando no sean aptos para el consumo humano, los alimentos deberán ser utilizados como subproductos para la alimentación animal o fabricación de piensos, para la industria, para la obtención de compost de calidad para uso agrario, o para la obtención de biogás u otro tipo de combustible.

Obligaciones de los agentes de la cadena agroalimentaria

Además de la obligación de cumplir esta jerarquía de usos que impida el desecho de alimentos en la basura, los agentes que operan en la cadena alimentaria tendrán que disponer de instalaciones adecuadas y formación de personal para que los procesos de manipulación, almacenamiento y transporte se lleven a cabo en condiciones adecuadas que minimicen las pérdidas, así como de sistemas que garanticen el mantenimiento de la cadena de frío.

Los productos con fecha de consumo preferente vencida deberán presentarse al consumidor de forma separada y claramente diferenciados del resto, con precios inferiores, o destinarse a la donación.

Los establecimientos de hostelería y otros servicios alimentarios tendrán que ofrecer a sus clientes la posibilidad de que se lleven, sin coste adicional, lo que no han consumido y tendrán que informar de ello de forma visible, preferentemente en la carta o menú. Pare ello, deberán disponer de envases aptos reutilizables.

Las instituciones como centros sanitarios y educativos o residencias que ofrezcan catering o servicio de comedor, sea con medios propios o ajenos, deberán contar también con programas de prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario que cumplan igualmente la jerarquía de prioridades establecida en la ley.

Todos los agentes de la cadena alimentaria deberán informar anualmente de las pérdidas alimentarias, así como del cumplimiento de sus planes de prevención

La norma prevé que las empresas distribuidoras de alimentos deberán incentivar, junto con las aAdministraciones, la venta de productos con fecha de consumo preferente o de caducidad próxima. Los establecimientos de venta al por menor con una superficie que fijarán las comunidades autónomas (nunca inferior a 400 metros cuadrados), deberán fomentar líneas de venta de productos considerados feos, imperfectos o poco estéticos que estén en condiciones óptimas de consumo.

Asimismo deberán incentivar la venta de alimentos de temporada, de proximidad, ecológicos y ambientalmente sostenibles y a granel, y mejorar la información sobre el aprovechamiento de los mismos.

La ley estipula que el Gobierno adoptará políticas públicas y medidas para fomentar la adecuación de las fechas de consumo preferente a la prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario, y, en su caso, la posibilidad de poner en el mercado los productos con fecha de consumo preferente sobrepasada (artículo 9), para lo que se tendrán en cuenta los criterios establecidos por la Unión Europea en las propuestas legislativas en la materia

Siguientes pasos

Para la planificación de la política de prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario, el Gobierno deberá elaborar un Plan Estratégico (artículo 11) a propuesta de los ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación; Derechos Sociales y Agenda 2030; de Consumo; de Transición Ecológica y Reto Demográfico; de Industria, Comercio y Turismo; de Inclusión Social y Migraciones y de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

Este plan definirá la estrategia general contra el desperdicio alimentario y las orientaciones y estructura que deberán seguir las comunidades autónomas en sus actuaciones en este ámbito. El pan será revisable cada cuatro años. Además, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, previa consulta con los demás ministerios mencionados, deberá elaborar un Plan Nacional de control de las pérdidas y el desperdicio alimentario que contendrá los objetivos generales y prioridades a seguir y que se integrará en el Plan Estratégico. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación deberá realizar un informa anual sobre los resultados de la aplicación del plan nacional del que tendrá que informar a las Cortes.

La ley impone además a las Administraciones públicas la obligatoriedad de llevar a cabo campañas divulgativas y de promoción para fomentar el consumo responsable de alimentos y promover la prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario, así como elaborar de guías de buenas prácticas encaminadas a mejorar la gestión alimentaria.

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Convertidas en uno de los grandes símbolos gastronómicos de las fiestas madrileñas, las tradicionales rosquillas de San Isidro vuelven a llenar escaparates y obradores de toda la región durante el mes de mayo. La Asociación de Empresarios Artesanos del Sector de Pastelería y Panadería de Madrid (Asempas) estima que este año se consumirán más de 6,3 millones de rosquillas artesanas, consolidando el auge de los productos tradicionales y de elaboración natural. Las variedades listas, tontas, francesas, de Santa Clara y jubilares protagonizan una campaña que combina tradición, innovación y promoción gastronómica a través de la Ruta de las Rosquillas de Madrid 2026

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La cooperativa Covirán ha reforzado su expansión ibérica con la inauguración de siete nuevos supermercados repartidos entre Andalucía, Castilla y León, Cataluña, Galicia y Portugal. Estas aperturas, que operan bajo los modelos Covirán Origen (6) y Covirán Plus (1), han sumado 939 m² de sala de ventas y han generado 23 puestos de trabajo.

La iniciativa destaca por la modernización de la red y la apuesta por el comercio de proximidad, integrando a nuevos emprendedores, relevos generacionales y reformas de socios veteranos. Según Esteban Gutiérrez, director general de la firma, estas aperturas dinamizan la economía local y fortalecen el tejido social. Los nuevos establecimientos, que ofrecen servicios adaptados como carnicería, frutería y amplios horarios, consolidan a Covirán como “un motor de empleo y sostenibilidad en barrios y municipios”.

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En España hay más 3,4 millones de autónomos, de los cuales unos 1,2 millones son societarios o colaboradores de autónomos. Ahora se cotiza según los ingresos reales pero la Orden PJC/297/2026, de 30 de marzo, por la que se desarrollan las normas legales de cotización a la Seguridad Social para el ejercicio 2026 marca para este colectivo una base de cotización mínima de 1.424 euros. La Disposición Transitoria 7 del RDL 13/2022 de 26 de julio fijaba una transitoriedad. En 2023 la base mínima era de 1.000 euros para estos colectivos, en 2024 y 2025 se tenía que fijar en Presupuestos. Sin embargo, “al no haber presupuestos, ni tampoco en 2026, la base mínima debería seguir congelada en esos 1.000 euros”, afirman desde la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos-ATA.

Desde la organización denuncian que esta situación supone que “un tercio de los autónomos tendrá que pagar una cuota 135 euros al mes más alta que lo que se venía pagando”.

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En nuestro país, el indicador de expectativas económicas ha sufrido una caída significativa, situándose en -24 puntos en marzo. Este valor supone un retroceso a niveles no vistos desde junio de 2025 y refleja que los datos macroeconómicos favorables no están logrando traducirse en optimismo para las familias. Según Antonieta Martín, responsable del estudio en España, la medición evidencia cómo “una sola acción geopolítica puede modificar de forma inmediata las expectativas económicas de la población”.

A pesar del pesimismo general, España se sitúa en una posición intermedia dentro de las grandes economías del continente, por detrás de Alemania (-7) pero por delante de Reino Unido (-26), Francia (-37) e Italia (-36).

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Con el objetivo de reforzar el compromiso del sector del vending con la sostenibilidad y la economía circular, la Asociación Nacional Española de Distribuidores Automáticos (Aneda) ha formalizado su incorporación como miembro colaborador a la Asociación SDDR España (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno), la entidad creada con el objetivo principal de impulsar y mejorar la recogida separada de los envases de bebidas en todo el territorio nacional.

El acuerdo, formalizado en un acto en el que participaron Juan Luis Hernández, presidente de Aneda, y José María Bonmatí, presidente de la Asociación SDDR, consolida un marco de cooperación que permitirá integrar al sector del vending en el nuevo modelo de depósito, devolución y retorno.