En nuestro país, el indicador de expectativas económicas ha sufrido una caída significativa, situándose en -24 puntos en marzo. Este valor supone un retroceso a niveles no vistos desde junio de 2025 y refleja que los datos macroeconómicos favorables no están logrando traducirse en optimismo para las familias. Según Antonieta Martín, responsable del estudio en España, la medición evidencia cómo “una sola acción geopolítica puede modificar de forma inmediata las expectativas económicas de la población”.
A pesar del pesimismo general, España se sitúa en una posición intermedia dentro de las grandes economías del continente, por detrás de Alemania (-7) pero por delante de Reino Unido (-26), Francia (-37) e Italia (-36).

“En 2022 nos ha ido bastante bien, hemos tenido un crecimiento considerable, cercano al 20%, y ello teniendo en cuenta que para nosotros
el periodo de la pandemia no fue malo porque no disminuimos nuestras ventas, al contrario, crecimos.
“Nuestro éxito es que tenemos el mayor surtido de golosinas que pueda haber en Extremadura y, también, hemos ampliado el catálogo con nuevos productos, como las bebidas. En