Convertidas en uno de los grandes símbolos gastronómicos de las fiestas madrileñas, las tradicionales rosquillas de San Isidro vuelven a llenar escaparates y obradores de toda la región durante el mes de mayo. La Asociación de Empresarios Artesanos del Sector de Pastelería y Panadería de Madrid (Asempas) estima que este año se consumirán más de 6,3 millones de rosquillas artesanas, consolidando el auge de los productos tradicionales y de elaboración natural. Las variedades listas, tontas, francesas, de Santa Clara y jubilares protagonizan una campaña que combina tradición, innovación y promoción gastronómica a través de la Ruta de las Rosquillas de Madrid 2026
Flexomed: “El envase flexible es más sostenible, económico y fácil de reciclar”
La empresa de packaging para alimentación e impresión de envases Flexomed se ha alzado con tres galardones en los Premios Liderpack 2022, como ya informamos en nuestra página. Ahora, Raúl Cremades, CEO de la compañía, en una entrevista en exclusiva con Dulces Noticias… y algo más, desgrana las características y aplicaciones de los envases premiados, y analiza las necesidades de la industria en torno al packaging
Los tres galardones que Flexomed ha recibido en los Premios Liderpack se sitúan en la categoría de Packaging, dos en el apartado de alimentación y uno en el de salud y belleza, pero, tal como explica el CEO de la compañía, Raúl Cremades, se trata de soluciones con múltiples aplicaciones para alimentos y bebidas.
Uno de los premios de alimentación es el packaging realizado para Fini, denominado The Black, una colección de bolsas doypack con acabado premium efecto papel. Su estética y acabado transmiten los valores de la nueva gama de regalices The Black Liquorice: sin gluten, apto para veganos, sin colorantes y elaborados con ingredientes plant-based.
El envase para Naturtilla, premiado también en el apartado de mejor packaging para alimentos, supone, según Cremades, “una auténtica novedad para el mundo de la restauración: el susceptor”. Según explican desde Flexomed, el susceptor es un material con capacidad para absorber la energía electromagnética y convertirla en calor. “Esta tecnología aplicada a los envases y al uso doméstico consigue que el pan, un bocadillo o una hamburguesa calentada en microondas, que en condiciones normales saldría reblandecida, salga crujiente. Es un envase ideal para tomar un bocado en trenes, aviones, gasolineras y on-the-go que transmite la sensación de ‘recién hecho’”.
En el apartado de salud y belleza, el galardón ha sido para la línea de cosmética Mimare de Pettenon, y el envase en cuestión son bolsas doypack con tapón lateral. Impresos en digital y con doble acabado mate que le aporta al envase un tacto aterciopelado, este packaging minimiza hasta un 67% el consumo de plástico en comparación con el envase rígido y reduce hasta un 90% su volumen y peso.
Con estos reconocimientos, Flexomed suma ya 17 Premios Liderpack.
Entrevista a Rául Cremades, CEO de Flexomed
DN.- De los tres premios recibidos, dos han sido para envases de alimentos y un tercero, el de Mimare, para un cosmético. ¿Cuáles son las aplicaciones de estos embalajes?
La bolsa doypack con tapón lateral de Mimare será muy visible dentro de unos años en los lineales, y, aunque en esta ocasión la hemos empleado en un cosmético,
tiene infinitas aplicaciones en el mundo de la alimentación.
De hecho, ya la estamos usando para bebidas on-the-go, y el sector vinícola está apostando muy fuerte por este formato. También hay mucho interés en el sector de salsas y en el de productos en polvo y granulados.
Además de sus ventajas con respecto al plástico rígido y al cristal en cuanto a sostenibilidad, es un envase mucho más cómodo para el consumidor final en su día a día.
DN.- ¿Cuánto tiempo ha requerido Flexomed para estos desarrollos?
Los envases premiados de alimentación, tanto el desarrollo de Fini como el de Naturtilla, nos han llevado varios meses y decenas de pruebas hasta conseguir el resultado final.
Fini The Black Liquorice partió de la idea de presentar esta nueva gama premium de regaliz en un formato que reflejara las cualidades del producto. Hicimos distintas combinaciones de barnices rugosos junto con rodillos con distintas aportaciones y relieves. Con José María Campoy, director de Diseño de Fini, compartimos muchas horas a pie de máquina hasta dar con la textura ideal para el envase. Las aplicaciones son enormes. Podemos desarrollar bolsas y láminas en monomaterial cien por cien reciclables con aspecto y textura de papel.
En cuanto al desarrollo del envase susceptor para Naturtilla, podemos decir que fue el gerente de la firma, Juan Álvarez, el que nos buscó y nos propuso el proyecto, quizás por ser un desarrollo que combina know-how de envases flexibles y la fabricación de estuchería.
Probamos con varios soportes de cartoncillo, como kraft, reciclados, distintos folding…, y laminados con distintas colas, ya que no todas se comportan igual en el microondas. Mucha prueba y error, y mucho humo en el microondas hasta dar con la combinación ideal de materiales y colas.
Pero el esfuerzo mereció la pena. Al final conseguimos que el producto se tostara bien y que saliera crujiente, sin menoscabar el aspecto del envase.
DN.- ¿Cuáles son, en su opinión, las principales demandas y desafíos de la industria alimentaria en torno al packaging?
La industria alimentaria se encuentra desamparada por los poderes públicos con cada vez más regulaciones y obligaciones que requieren sumar costes a sus productos.Ahora mismo, la mayor inquietud es el impuesto al plástico, del que, a dos meses vista de su imposición, solo se sabe que va a requerir más recursos administrativos, que los envases serán un 25% más caros y que lo tendrán que repercutir a sus productos finales, por lo que es muy posible que bajen sus ventas.
En este contexto, el envase flexible es el más sostenible porque es el más económico y el más fácil de reciclar. Alarga la vida de los productos y ha conseguido popularizar miles de alimentos al alcance de todos los bolsillos.
La industria aún no está pidiendo polímeros con parte de reciclado PCR por su alto coste y el riesgo de migraciones, por lo que, a pesar de todo, aún saldrá a cuenta pagar el impuesto.
Por lo que se está apostando es por los envases monomateriales, aunque no todos los alimentos pueden hacer la transición. Los que necesitan alta barrera a la luz, al oxígeno o al vapor de agua apuestan por bajar micrajes.
Lo que sí estamos notando es un cambio del vidrio, la hojalata y el plástico rígido hacia el envase flexible. Y también un mayor uso de papeles y celulosas como primera capa de los envases para dotarlos de aspecto ecológico, así como los barnices rugosos que dan la misma presencia.
