Pastelería y bollería, ante el reto de una nueva legislación

El sector español de fabricantes de bollería y pastelería de marca ha tenido un año difícil. Al ascenso de las ventas de las marcas de la distribución, se suman una mayor concentración empresarial y la nueva ley de Seguridad Alimentaria, que señala con el dedo a estos productos como causa de la obesidad infantil. Lejos de lamentarse, las empresas afrontan el reto de innovar y ofrecer productos acordes con las nuevas tendencias

El estancamiento en el consumo en los hogares que ha marcado el comportamiento de los mercados en 2009, así como el deslizamiento de las ventas hacia las marcas del distribuidor son las causas que están detrás del freno al crecimiento de estas categorías este año 2010, según la consultora DBK, que espera que dicho incremento apenas alcance el 2% a 3% anual. Esta nueva coyuntura, el creciente cambio de hábito en el consumo de las personas hacia nuevos productos más saludables con nuevos envases y formatos, y la nueva legislación que penaliza la venta de estos productos, estimula a las empresas a proponer nuevos productos más acordes a este nuevo contexto.
Así, según Nielsen (TAM agosto 2010), el valor del mercado de pastelería y bollería industrial no se ha movido en los últimos doce meses, con un crecimiento del 0,1%, hasta situarse en 876,4 millones de euros. Por especialidades, la bollería industrial, que representa el 64% de las ventas, retrocedió el 1,2%, y se quedó en la cifra de 561,2 millones de euros. Las magdalenas, con una cuota del 13,5%, también tuvieron un crecimiento vegetativo del 0,3% (118,3 millones).
En cambio, las especialidades elevaron su cuota hasta el 11,4%, ya que sus ventas, por valor de 99,9, millones de euros, se elevaron el 10,8% respecto al periodo anterior. Los pastelillos industriales bajaron un 5% en valor (64 millones de euros) y conservan una cuota de mercado del 7,3%, mientras que los hojaldres, con unas ventas de 32,8% (el 4,1% más que el año pasado), situaron su cuota de mercado en el 3,7%.
Por su parte, el Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) señala que el mercado español de pastelería de marca (PPM) alcanzó en el año 2009 las 264.089,73 t, con un valor de mercado de 1.478,4 millones de euros. Estos datos también reflejan que el mercado se ha visto ligeramente afectado por el entorno económico actual, por lo que las cifras no han repetido los porcentajes de otros años.
Así, el volumen disminuyó el 4,5%, ya que en 2008, el mercado se situó en las 276.428,55 t, mientras el valor bajó el 3,4%, desde los 1.529,3 millones de euros alcanzados en 2008. Estos datos del valor se justifican, entre otros factores, por el abaratamiento de la cesta de la compra, motivado por la baja en los precios de los cereales, un aumento en las cuotas de las marcas del distribuidor y una merma ligera en los márgenes de ganancia.
Los datos del MARM clasifican la pastelería de marca en cuatro grandes familias de producto. La “Bollería y pastelería envasada” se situó en 180.948,3 t, el 1,4% por debajo de las 183.503,1 t alcanzadas en 2008, y con un valor de mercado de 870,5 millones de euros, un 0,6% menos que los 875,1 millones del ejercicio anterior.
La familia “Otros pasteles y tartas envasadas” registró 5.557,93 t, un 18,3% menos que en 2008 (6.798,2 t), y 49,7 millones de euros, el 5,5% por debajo de los 52,6 millones en el año anterior.
“Bollería y pastelería a granel” tuvo un mercado de 64.870 t, el 8,9% menos que en 2008 (71.200,77 t), y un valor de 426,3 millones de euros (8,1% menos que los 463,7 millones del año anterior).
Por último, el mercado de “Otros pasteles y tartas a granel” fue de 12.713 t, el 14,9% menos que el año anterior, que fue de 14.926,3 t, con un valor un 4,4% inferior (de 137,9 a 131,9 millones de euros).
A su vez, los datos del TAM de abril 2009 de SymphonyIRI, las ventas de bollería dulce crecieron de forma vegetativa hasta las 156.642,2 t (0,5%) y 717,4 millones de euros (-0,2%).
Dentro de esta categoría, el segmento de magdalenas cayó hasta las 45.964,9 t (-3,9%) y 121,6 millones (-5,9%); los cruasanes aumentaron a 18.955,6 t (6,4%) y 65,6 millones (0,6%); el pan de leche creció hasta 11.799 t (3,3%) y 44,5 millones (-2,5%), los sobaos totalizaron 9.279,7 t (-0,6%) y 30,4 millones (-3%); los bizcochos aumentaron a 8.730,1 t (7,6%) y 47,1 millones (11,4%); las napolitanas sumaron 7.713,7 (6,8%) y 31,8 millones (6,1%); los pastelitos mermaron a 4.045 t (-3,6%) y 41,1 millones (-3,4%); los bollos rellenos o con cobertura cayeron a 3.241,5 t (-22%) y 28,2 millones (-23,4%); los bollos con pepitas mermaron a 3.165,4 t (-19%) y 20,9 millones (-18,6%); las tortas cayeron a 2.940,7 t (-9,5%) y 12,8 millones (-7,1%); las brioches cayeron a 1.879,5 t (-16,2%) y 8 millones (-15,6%); las cañas también perdieron cuota hasta las 1.308,2 t (-11,1%) y 6,8 millones (-21%); y los gofres crecieron hasta las 1.331,5 t (0,9%) y 8,2 millones (0,5%).
En el segmento de rosquillas, las ventas aumentaron hasta 18.955,6 t (6,4%) y 159,6 millones (8,5%), de las cuales las frescas sumaron 16.786,2 t (5,6%) y 152,8 millones (8,4%); y el resto de presentaciones sumó 1.495,2 t (13,1%) y 6,8 millones (11,2%).
En el segmento de bollería variada, con ventas totales de 14.142,5 t (13,2% de incremento) y 71,3 millones (12,9%), las ensaimadas quedaron en 3.625,6 t (4,9%) y 16,4 millones (0,1%), las medias noches sumaron 1.697,3 t (sin variación anual) y 9 millones (3%), los hojaldres sumaron 3.108,2 t (-8,2%) y 16,1 millones (-10,7%); y el resto de bollería totalizó 5.711,2 t (45,5%) y 29,7 millones (50%).
Las exportaciones alcanzaron un valor de 386 millones de euros en 2009, un 9% por encima del año anterior. Las importaciones también aumentaron levemente (1,9%), hasta los 478 millones de euros.

Ascenso de las marcas de la distribución
De acuerdo con SymphonyIRI (TAM abril 2010), las marcas del distribuidor dominan ampliamente la categoría de bollería dulce, al totalizar 90.359 t (11,7%) y 285,4 millones de euros (19,2%). Grupo Panrico es el primer fabricante privado, al sumar 19.541,3 t (bajó el 11,8%) y 183,6 millones (-4%); La Bella Easo (Grupo Panrico) cayó a 8.241,2 t (-26,3%) y 43,1 millones (-25,4%); Juan y Juan (Grupo Dulcesol) se mantuvo en 10.050,1 t (-2,2%) y 40 millones (0,1%); Bimbo perdió cuota hasta las 7.071 t (-14,6%) y 42,1 millones (-9,7%); Productos Casado (Grupo Dulcesol) se situó en 886,1 t (-32,9%) y 3,3 millones (-32,2%); Nutrexpa aumentó a 1.332,8 t (1%) y 17,6 millones (2,8%); Ferrero alcanzó las 390,5 t (-12,5%) y 3,4 millones (-11,6%); Kraft Foods permaneció en 320 t (-26,6%) y 3,2 millones (-25,9%); Unipasa totalizó 124,5 t (-14,4%) y 982.399 euros (-15,4%); San Carlo Pasticceria (Primar Iberica) aumentó sus porcentajes notablemente hasta las 7,6 t (689,3%) y 66.588 euros (728,4%); y el resto de los fabricantes quedó en 17.430,6 t (-1,1%) y 100,4 millones (4,7%).

En el segmento magdalenas (TAM abril 2010), las marcas blancas alcanzaron las 36.448 t (1,2%) y 86,6 millones de euros (sin variación porcentual);La Bella Easo descendió a 2.653 t (-28,7%) y 8,9 millones (-26,3%); Martínez se situó en 1.687 t (-3,9%) y 5,5 millones (-5,6%); Dulcesol bajó a 1.387 t (-8,2%) y 4,3 millones (-7,3%), y Casado descendió  hasta las 491,9 t (-51,8%) y 1,8 millones (-51,7%).
En cuanto a los cruasanes, las marcas del distribuidor dominan la casi totalidad de las ventas, y sumaron en este último TAM de abril 2010 15.865 t (9,9%) y 48,2 millones de euros (6%). Dulcesol es la primera enseña comercial, con 837,6 t (-7,3%) y 4,4 millones (-11,5%); Horno de Oro aumentó a 715 t (18,3%) y 3,1 millones (20%); Martínez disminuyó a 480 t (-18,7%) y 2,7 millones (-22%); La Bella Easo perdió más de la mitad de su cuota al quedar en 290,3 t (-52,5%) y 1,8 millones (-50,3%), e Integral Espigas se situó en 143,9 t (5%), con un valor de 2,9 millones (77%).
En el caso de las rosquillas frescas, Donuts es la primera enseña comercial, con 11.458,2 t (4,1%) y 115,5 millones de euros (10,3%); las marcas del distribuidor aumentaron exponencialmente al crecer a 1.947,7 t (44,8%) y 10,4 millones (45%); Donettes perdió participación al totalizar 1.619,7 t (-20,1%) y 16,3 millones (-17%); Yaya María sumó 1.088,4 t (3,1%) y 6 millones (2,9%); y Dulcesol multiplicó sus ventas al alcanzar 551,4 t (82,6%) y 2,9 millones (77%).

Un año de movimientos empresariales
En España operan actualmente unas 1.200 empresas fabricantes de estos productos, lo que denota una disminución en el número de ellas a causa de diversas operaciones de compra y fusión entre compañías, así como del cierre de algunos operadores de menor tamaño, según DBK. En 2004, el sector contaba con alrededor de 1.280 empresas. La cifra ha registrado una disminución media anual de alrededor del 2% en los últimos diez años.
Esto trajo como consecuencia una disminución en el número de trabajadores hasta alcanzar los 22.000 empleados, con un promedio de 18 puestos por empresa. El 97% de las compañías tenía menos de 100 trabajadores, y sólo una decena de ellas contaba con más de 500 personas.
La cuarta parte de estas factorías están ubicadas en Cataluña, mientras que un 20% de las mismas residen en Castilla y León. A continuación, figuran Comunidad Valenciana, Madrid, Andalucía y Aragón, con un 10% de cuota cada una.
En un contexto como el actual, en el cual la concentración de la oferta está a la orden del día, los principales operadores: Grupo Panrico, Grupo Bimbo, Europastry, Grupo Panasa y Grupo Dulcesol, aglutinaron el 49% de la cuota de mercado conjunta. Si se suman los cinco siguientes, esta cuota asciende al 71,5%. Además de las cinco mencionadas, operan en el sector compañías de distinta dimensión, desde multinacionales a pymes, algunas de origen y capital español, como Dulces Aspe, El Pequeño Molino, Global Food, Horno de San Juan, Interdul, Pasdulce, Pastelería Jesús, Productos Arenas, Productos Garpe y Nutrexpa, todas ellas con una importante presencia en el mercado nacional y también con un gran volumen de exportación.
Además, otro grupo importantes de empresas internacionales operan en el mercado nacional, bien directamente a través de sus filiales o representadas, como Lotus Bakeries Iberia, Grupo Edel-Bio, Deleben (Bahlsen), Mondat Baker, Sara Lee Bakery o Erlenbacher Backwaren.
Los últimos doce meses han estado plenos de actividad empresarial. Grupo Panrico, una de las empresas líderes del sector, ha iniciado una nueva etapa de consolidación y crecimiento tras dar por concluido con éxito el proceso para la reestructuración de su deuda, en virtud de un acuerdo alcanzado con las entidades financieras el pasado mes de julio.
Tras la firma de todos los acuerdos, la compañía finaliza de manera satisfactoria un proceso que se inició a principios de 2010 y que ha supuesto la reducción sustancial de la deuda, la extensión del plazo de devolución, el fortalecimiento de la estructura de capital del Grupo y una inyección de liquidez adicional.
Tras la finalización de este proceso, Grupo Panrico queda formado por tres empresas -Panrico, Artiach y La Bella Easo-, con una fuerte presencia en España y en Portugal. El equipo directivo actual, encabezado por su consejero delegado, César Bardají, es el encargado de liderar la nueva etapa de Grupo Panrico.
Panrico englobará su gama de pan de molde y bollería (Donuts, Donettes, Bollycao y!); Artiach, que concentra el negocio de galletas con marcas como Chiquilín, Marbú Dorada, Filipinos, Dinosaurus y Artinata, y La Bella Easo, una gama de productos de bollería saludables y de alta gama.
Otro protagonista del año ha sido el fabricante salmantino Dulca, que firmó en marzo el acuerdo para la compra de la planta de Ángel Garro, empresa de bollería industrial de Santacara (Navarra), en concurso de acreedores desde 2006. El acuerdo contempla el mantenimiento de 50 de los 74 empleados de la firma y dar prioridad al resto, durante dos años, a reincorporarse siempre que la producción se incremente. También se invertirán 1,5 millones en mejoras tecnológicas. Por otro lado, Sodena, sociedad pública de la Comunidad de Navarra y propietaria del 45% de las acciones, avalará los 1,5 millones que adeuda Ángel Garro a la Seguridad Social. “Angel Garro estaba en proceso de liquidación, y nosotros pensamos que los productos que fabrican podrían aportar un valor añadido a nuestro portafolio. Hay una gran labor por delante para reflotar la compañía, pero pensamos que, en un tiempo no muy amplío, volverá a ser lo que fue, y al mismo tiempo habremos salvado del cierre y el despido a un importante número de trabajadores en una zona que no sobran las ofertas de trabajo”, explican fuentes de la empresa. La operación de Ángel Garro se produjo pocos meses después de que Dulca, sociedad perteneciente a los hermanos Serna, se hiciera cargo en enero de la dirección de la planta de Bimbo en Almansa (Albacete).
Por otro lado, la empresa valenciana Grupo Dulcesol adquirió a finales del pasado año la marca Productos Casado. Dulcesol ha asumido en sus instalaciones la producción de las cuatro referencias que componen la marca: pastas de té, mantecadas, magdalenas clásicas y Madeterráneas, que elaboraba anteriormente el Grupo Siro. La suma de las marcas de Casado ha añadido 2.000 t al volumen de producción de la firma valenciana y una cifra de negocio adicional de 5 millones de euros. El Grupo Dulcesol finalizó 2009 con una facturación de 250 millones de euros y un volumen de ventas de 114.000 t, cifra que espera incrementar en torno a un 5% a 6% en 2010, hasta alcanzar las 120.000 t, con una facturación de 265 millones. El Grupo Dulcesol acometerá entre los años 2010 y 2011 un ambicioso plan de inversiones por valor de 38 millones.
Por último, otra empresa con serios problemas, la oscense Tía Mildred, sigue sin ver claro su futuro, a pesar de que la firma griega Vivartia compró la factoría tras su quiebra, por ocho millones de euros. Vivartia ofreció 8,15 millones de euros más IVA por las instalaciones de la factoría oscense situadas en el polígono Sepes y cerradas desde 2007. La oferta la realizó pocos días antes de que se realizara la subasta de la fábrica, proceso que consiguió parar. La fábrica, sin embargo, no se ha reabierto. De hecho, Vivartia desmanteló en junio parte de la antigua Tía Mildred, trasladando la maquinaria de una de las siete líneas de producción que tienen en Huesca a Estados Unidos.

Nueva reglamentación poco satisfactoria para el sector

La bollería industrial, por su parte, es una de las ramas del mercado de impulso más dinámicas por cuanto está sujeta a numerosas innovaciones, tanto en los productos fabricados como en sus presentaciones. La cada vez mayor conciencia de los consumidores a la hora de consumir este tipo de alimentos ha hecho que las empresas fabricantes estén modificando sus recetas para incluir ingredientes más saludables, eliminar paulatinamente la presencia de grasas hidrogenadas, añadirles fibras y otros oligoelementos funcionales y limitar el contenido de azúcares simples, con la inclusión de edulcorantes de bajo poder calórico.
Las personas quieren seguir consumiendo este tipo de alimentos y valoran, por tanto, aquellas presentaciones que, sin menoscabo del sabor, sean mucho más atrayentes desde el punto de vista saludable. En el caso de la bollería, son cada vez más los productos sin grasas trans, envasados individualmente y con nuevos sabores.
Esta tendencia va a adquirir en breve plazo rango legislativo, si nos atenemos a la redacción del proyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, aprobado en septiembre por el Consejo de Ministros, que unifica la legislación sobre alimentos y nutrición con el objetivo de reforzar la seguridad de los ciudadanos en materia alimentaria. La nueva ley incorpora los aspectos relacionados con la seguridad alimentaria (alimentos que no contengan patógenos o contaminantes) y recoge la promoción de hábitos de alimentación saludables que actúen en la prevención de enfermedades.
La nueva ley ha generado cierta polémica en el sector de pastelería de marca, ya que los aspectos normativos en el apartado de nutrición le tocan directamente. Así, el proyecto de ley aborda distintos aspectos relacionados con la lucha contra la obesidad y la prevención de las enfermedades crónicas derivadas. En concreto, el texto establece la obligación de revisar la Estrategia NAOS (para la nutrición, la actividad física y la prevención de la obesidad), creada en 2005, cada cinco años para actualizar y avanzar en sus objetivos. Para ello, se prevé la creación del Observatorio de la Nutrición y el Estudio de la Obesidad, que realizará análisis periódicos de la situación nutricional de la población y de las cifras de obesidad en España.
En el apartado de nutrición, la ley también introduce por primera vez la prohibición de discriminación por razón de obesidad. Esto es especialmente relevante si se tiene en cuenta que, según la Encuesta Nacional de Salud, uno de cada dos adultos está obeso o tiene sobrepeso. Respecto a los niños y adolescentes, el 9,13% tiene obesidad y el 18,48%, sobrepeso; en resumen, uno de cada cuatro niños españoles tiene exceso de peso.
A consecuencia de ello, en lo que respecta a la composición de los alimentos y la alimentación en el entorno escolar, la ley propone medidas concretas. Así, en lo relacionado con las grasas trans que son producidas en las operaciones industriales y que han demostrado ser perjudiciales para la salud (aumentan los niveles de colesterol), el texto establece la obligación de las industrias de utilizar tecnologías e ingredientes que minimicen el contenido de dichas sustancias en la cadena alimentaria. Para ello, las empresas tendrán que modificar los procesos en los que los alimentos se enriquezcan con estas sustancias dañinas para la salud.
En cuanto a la alimentación en el ámbito escolar, la ley promueve que la oferta alimentaria de los centros escolares sea variada y adecuada a las necesidades nutricionales de los alumnos.
Para ello, se incorporan las siguientes medidas: los responsables de la supervisión de los menús serán profesionales acreditados en las áreas de nutrición y dietética: los centros escolares proporcionarán a los padres o tutores información detallada sobre los menús y directrices para que la cena sea complementaria; en las instalaciones que lo permitan, se elaborarán menús escolares adaptados a las necesidades especiales de los alumnos que padezcan alergias e intolerancias alimentarias, y no se permitirá en el ámbito escolar la venta de alimentos y bebidas que no cumplan con una serie de criterios nutricionales que se establecerán reglamentariamente.
Este último aspecto afecta de lleno a la bollería envasada que, de no cumplir los requisitos establecidos en la ley, no podrá despacharse en las cafeterías o máquinas expendedoras de los centros escolares públicos.
Por último, la ley también prevé actuaciones en el ámbito de la publicidad de los alimentos. Así, se propone el desarrollo de sistemas de regulación voluntaria mediante la firma de acuerdos de co-regulación con los operadores económicos y los responsables de comunicación audiovisual.
Con ello se pretende el establecimiento de códigos de conducta que regulen las comunicaciones comerciales de alimentos y bebidas dirigidas a la población de menos de 15 años. De este modo, se busca elevar la edad del actual Código PAOS, promovido en 2005 por la AESAN y la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas para la autorregulación en materia de publicidad, de los 12 años a los 14.
La nueva normativa no está exenta de polémica. La Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) ha manifestado su preocupación ante “la deriva que el Ministerio de Sanidad y Política Social ha tomado con esta iniciativa, una medida que se desmarca del espíritu de la Estrategia NAOS, donde hasta ahora se ha tomado como principio que los alimentos en sí mismos no son buenos o malos, sino que lo importante es una dieta equilibrada y actividad física regular”.
La FIAB denuncia que en la redacción de esta recomendación -limitar la venta en los colegios de aquellos productos que tengan un alto contenido en sal, azúcares o grasas trans- “tampoco se ha cumplido el principio de consulta a las partes interesadas”, asegurando que la Federación “no ha sido llamada a participar en la discusión del texto, cuando está directamente implicada en este objetivo común”. Una circunstancia que ha tachado de “extraña”, considerando que “FIAB lleva cinco años impulsando la Estrategia NAOS y trabajando conjuntamente con las autoridades para mejorar los hábitos de vida saludables”.
En su opinión, este documento es “una medida parcial y focalizada”, que no resuelve un problema tan importante como el de la obesidad infantil, y además “carece de un análisis reposado y suficiente consenso científico y social”. Y considera que “la educación y la formación de los consumidores, aportándoles orientación en sus hábitos de consumo, resultan más efectivas que las políticas restrictivas, que suelen  tener un efecto contrario al deseado”.
Algunos operadores del sector de bollería y pastelería coinciden en esta idea de la FIAB de que la ley equivoca el camino para combatir la obesidad: “creemos que la solución no está en prohibir los productos, sino que se trata de un tema de educación alimentaria”, señalan fuentes de El Pequeño Molino.
Así, la educación y la información son las armas que esgrime la industria, en lugar de “criminalizar” a un sector que puede ver dañada su imagen de cara al consumidor, como explican fuentes de Imasa (Productos San Diego), que considera esta prohibición “una desinformación hacia los consumidores”. “El Ministerio de Sanidad a través de las autonomías -argumenta su gerente, Agustín Manchado- nos concede a los fabricantes un registro sanitario, que nos tienen que renovar periódicamente cumpliendo unos requisitos importantes en materia de control, trazabilidad, análisis microbiológicos y nutricionales de los productos que fabricamos, así como carnets de manipuladores, análisis de agua, superficies, materias primas… Sería mucho más fácil que los niños no llevaran dinero al colegio, y así se evitan las prohibiciones”.
También con cierta ironía analizan la nueva reglamentación desde Horno de San Juan, empresa que recuerda que la bollería industrial “ha existido toda la vida pero no había la cantidad de niños obesos que hay actualmente”. “Si Sanidad ha tenido a bien retirar los productos de bollería industrial, también deberían de recapacitar sobre la conveniencia de regular la venta de consolas y juegos de ordenador, que fomentan el sedentarismo y, por consiguiente, también la obesidad”, añaden fuentes de la compañía.
Además, también reclaman más equidad a la hora de especificar a qué productos se refiere concretamente la ley, ya que “no se pueden generalizar y englobar a todos los productos en un mismo lugar; creo que la pastelería es diferente de la bollería, así como los ingredientes. Por esta razón, creo que deberían separarlo para no perjudicar empresas”, explican fuentes de la empresa Inpanasa (Industrial Pastelera San Narciso).
“Precipitada y absurda”. Así califican la medida desde la empresa Dulca, donde consideran que “no va a solucionar absolutamente nada el problema de la obesidad infantil, porque la solución es mucho más difícil y afecta a muchos factores y formas”. Además, creen que señalar con el dedo al sector de pastelería “afecta muy negativamente a todo el sector, por el clima que genera, la confusión que crea y la cantidad de puestos de trabajo que destruye, en un momento tan crucial”.
Desde Codan, también lamentan que la bollería aparezca como única causa de la obesidad, sin tener en cuenta otros muchos factores. Así, consideran que “todos los problemas vienen causados por muchos factores y variable, y no se puede elegir uno como cabeza de turco, y tener el problema resuelto”. “El problema real –explican fuentes de Codan-, es el cambio socioeconómico que España ha sufrido en los últimos 15 años, que ha cambiado la forma de vida de una sociedad que cada vez es más pasiva, y no se alimenta con coherencia; nunca nada es malo, si no se consume en exceso. La repostería envasada existe desde los años 60 y este problema, casualmente, se hace notorio en los últimos años. Quien quiera engañarse afirmando que la reposteria envasada es mala, no tiene criterio para analizar el problema en su amplitud real”. Esta nueva ley, lo que hace es “desinformar, y crear una información negativa, que no nos facilita las cosas”.
En el polo opuesto se sitúa la empresa Dulces Aspe, que ve en esta nueva ley una oportunidad. “Teniendo en cuenta el tipo de producto que elaboramos -sin azúcar, integral, considerado dietético en muchos de los casos-, nos beneficia” de tal manera que la normativa, “lo que nos brinda es una oportunidad de mercado. Lejos de afectarnos, nos beneficia, ya que el consumidor reconoce nuestro producto como un artículo beneficioso para la salud. Los nuestros, son alimentos funcionales que, además, están de moda”, apuntan fuentes de esta empresa.
En esa misma línea se pronuncian desde la compañía Lantmännen Unibake, que elabora los productos de bollería danesa Schulstad con margarinas libres de ácidos grasos trans: “pensamos que cualquier medida destinada a mejorar la salud de la población, aportando nuevos productos con altísimas cualidades organolépticas, es un paso hacia adelante en la calidad alimentaria y salud de la población”, aseguran fuentes de la empresa.

Las empresas invierten
Durante más de 20 años, Dulces Aspe se ha dedicado a la elaboración de rollitos integrales sin azúcares añadidos con edulcorante maltitol. El surtido de sabores de sus Rollos Integrales abarca fibra, chocolate, almendra, manzana, mandarina y melocotón; mini rollito integral sin azúcares añadidos fibra, chocolate y almendra, hojitas de soja y hojitas multicereales. Con las nuevas tendencias del mercado y buscando productos dirigidos a todos los públicos, Dulces Aspe ha apostado por otros productos no dietéticos, elaborados con azúcar entre sus ingredientes, como Tortita de naranja y chocolate y Rollo de naranja. La última novedad, lanzada hace pocos meses, son las Dulkies, galletas enfocadas a cualquier tipo de público, presentadas en distintos sabores (Canela, Chocolate con chips y Chocolate con naranja). Otra novedad es la implantación en los rollitos del envasado individual, para conservar mejor su calidad, frescura, sabor y conservación. La empresa, que dispone de una cuota de mercado del 1,5% del total de la producción en su sector, se caracteriza por elaborar productos de “alta calidad, diferenciada de la competencia, con preparación artesanal, para consumir tanto en meriendas, desayunos y a cualquier hora, con diferentes sabores que cubren amplios gustos y con un alto contenido nutricional”, señalan fuentes de la empresa. “Afortunadamente, estamos en un sector que varía muy poco ya que son artículos de gran consumo, con precios asequibles a todos los públicos. No estamos ante un producto estacional, lo que mantiene unas cifras de venta similares año tras año”, añaden las mismas fuentes.
Global Food es una empresa española, que fabrica y comercializa gofres belgas desde finales de los años 70, y dispone de fabrica y oficinas en San Sebastián de los Reyes (Madrid) desde 1995. Desde sus inicios, la empresa apostó por la calidad, mediante el empleo de materias primas de excelente calidad, que no contienen grasas de origen animal ni hidrogenadas, con un empleo mínimo de grasas trans, libre de organismos genéticamente modificados y sin colorantes. La compañía realiza controles exhaustivos de su producción, con registro y control de todos los procesos, desde la materia primas hasta el producto terminado, refrendada por la certificación de calidad de sus productos según la Norma IFS (International Food Standard), una de las más exigentes en materia de seguridad alimentaria, que logró en mayo de 2009 y de la que acaba de conseguir la renovación, lo que le permite, además, seguir con sus planes en el exterior. Por el momento, la compañía centra sus exportaciones en Portugal, donde opera desde hace seis años. Además, el pasado año inició su incursión en el mercado griego y ha comenzado a realizar contactos para exportar a Francia. Actualmente, Global Food está ultimando una inversión de alrededor de 100.000 euros en modernización de su fábrica de San Sebastián de los Reyes (Madrid), con la instalación de falsos techos y el reemplazamiento de la red de aire comprimido, entre otras acciones. La empresa cuenta con una capacidad productiva de 10.000 gofres/hora en formato de 80 gramos y 5.600 gofres/hora en formato de 120 gramos.
El fabricante gerundense de productos de pastelería Horno de San Juan conmemora en 2010 sus cien años de vida y lo hace. La compañía se creó en Ceret (Cataluña francesa), donde el fundador, Joan Cubarsí, puso en marcha un obrador de pastelería en un local arrendado que tuvo que abandonar, por lo que hubo de empezar nuevamente en la localidad gerundense de Santa Cristina d’Aro, en 1935, donde además de los productos de pastelería elaboraba caramelos. Tras un breve tiempo en San Feliú de Guixols, la empresa se trasladó a Gerona, ciudad en la que continúa radicada. Ya en esta ubicación, Horno de San Juan volvió a centrarse en su actividad de pastelería, elaborando también galletas y cubanos, y abandonando la fabricación de caramelos. Poco a poco fue ganando en dimensión, comenzando sus ventas en toda Cataluña en los años 70, para iniciar su expansión a nivel nacional en 1985 y dar el primer paso en la exportación en 1995. Ese mismo año, el crecimiento de sus ventas hizo necesaria la puesta en marcha de su actual fábrica. Actualmente, Horno de San Juan dispone de una planta de 2.000 m2, con dos líneas de producción y un almacén de 3.000 m2, está integrada por una plantilla de 60 trabajadores y registra una facturación anual cercana a los 10 millones de euros, de los que el 85% se generan el los mercados de exportación, sobre todo a Europa pero cada vez más a países extracomunitarios, EEUU y Australia. La empresa acaba de adquirir dos robots de última generación para la elaboración de tartas, capaces de producir 3.000 unidades/hora. Las últimas novedades presentadas por la compañía han sido Tupper Jumbo 900 g (tartera con 18 tartalettes de bizcocho con crema en diversos sabores en su interior), Tarta Frutas del Bosque 400 g (bizcocho con crema de yogur y frutas del bosque) y Mini Tartas 200 g (bizcocho con crema en diversos sabores, un formato para singles). “Utilizamos recetas genuinas y tradicionales con las tecnologías más avanzadas de nuestro mercado, y creamos nuevos productos continuamente para tratar de adaptarnos a las necesidades específicas de cualquier consumidor”, explican fuentes de la empresa.
El Pequeño Molino, S.A., que distribuye sus productos con la marca Arruabarrena, es una de las empresas con mayor tradición en el sector, con cuatro generaciones de esta familia operando en el sector de pastelería y especializada en la elaboración de dulces de hojaldre y bollería. El Pequeño Molino dispone de dos modernas plantas de producción, situadas en Lazkao (Guipúzcoa) y Pina de Ebro (Zaragoza), donde cuenta con cuatro avanzadas líneas de cocción, más varias de fermentación para los productos de bollería. La empresa está presente en todos los rincones del territorio peninsular e insular, así como afianzar nuestra presencia en los mercados internacionales. “Hemos obtenido en 2009 la misma facturación que el año anterior, pero con nuevos clientes en el extranjero”, señalan fuentes de la compañía, que dispone de su propia flota de camiones isotermos, para garantizar la entrega de sus productos del horno al consumidor en el menor espacio de tiempo posible. El Pequeño Molino, que elabora todos sus hojaldres con un contenido reducido de colesterol y grasas trans, ha lanzado recientemente los productos Vol au vent y Tartaleta.
Lotus Bakeries Ibérica, con sede en Madrid, es la oficina comercial para España, Portugal y Andorra de la empresa belga Lotus Bakeries. Las especialidades comercializadas en España son las Galletas Caramelizadas Originales, los Gofres Belgas y las Galletas con Chocolate Parisette, en formatos para hostelería, impulso y retail. Con 1.224 empleados, el Grupo Lotus Bakeries, que alcanzó en 2009 una facturación de 261,1 millones de euros, produce y vende productos de alta calidad, bajo las marcas Lotus, Peijnenburg y Annas. Dentro de la categoría de pastelería, la filial española distribuye la gama de Gofres Belgas, con tres referencias: Belgas 5 Piezas, Súper 5 y Gofre Belga Original con chocolate. Este último producto, fabricado en Courcelles (Bélgica) y elaborado con auténtico chocolate belga, fue distinguido con el galardón “Sabor del Año 2010”, que reconoce la calidad gustativa de este producto y constituye el único símbolo de calidad en el sector alimentario.
Nutrexpa, uno de los grupos más importantes del sector alimentario en España, nació en la década de los cuarenta con el objetivo de elaborar productos alimenticios apetecibles y, a la vez, nutritivos. Tras la consolidación de la empresa, gracias a sus dos productos tradicionales, Miel de la Granja San Francisco y Cola Cao, Nutrexpa aportó por ampliar su oferta mediante la incorporación de empresas competitivas del sector de la alimentación. Así, en 1964 adquirió la empresa competidora Phoscao, fabricante de cacao soluble y, en 1970, la empresa Galletas Paja, que supuso la entrada de Nutrexpa en el sector de la pastelería y bollería. Su marca más popular en esta categoría es Phoskitos, es una merienda de tierno bizcocho con relleno de leche y recubierto con una capa de cacao con leche, elaborada con materias primas de excelente calidad. La gama incluye Phoskitos Mini, Phoskitos Chocoleche y Mini Phoskitos Hello Kitty (bizcochito con relleno de leche y cobertura de leche). Además, bajo el paraguas de su conocida marca de crema de cacao para untar Nocilla, Nutrexpa comercializa Nocilla Bokawa, un bizcocho de Nocilla con avellanas.
Primar Ibérica, compañía especializada en la distribución en exclusiva para el mercado español de marcas internacionales de prestigio, comercializa en España desde 2008 parte de la gama de productos de pastelería del grupo italiano San Carlo, que se distribuye bajo la marca San Carlo Pasticceria. La compañía italiana elabora una amplia línea de bollería y pastelería para los desayunos y meriendas, en los que destaca la calidad de sus materias primas y su elaboración siguiendo las recetas tradicionales de los más grandes maestros pasteleros. En nuestro país, Primar Ibérica ha introducido 11 referencias de San Carlo Pasticceria, entre las que destacan su gama de Medias Lunas.
Productos Arenas es una pyme con más de 40 años de existencia dedicada a la producción de magdalenas como producto principal, de las cuales elabora distintos tipos, como son las caseras, valencianas, integrales, rellenas de chocolate, fresa y albaricoque. La compañía, con sede en Corral de Calatrava (Ciudad Real), tiene en las magdalenas concha su seña de identidad. Además, fabrica productos artesanos manchegos, como mantecados, empanadillas, perrunas o cocos. Sus productos tienen un ámbito venta nacional en cadenas de distribución y distribuidores por provincias, teniendo además un porcentaje considerable de sus ventas en el extranjero, esencialmente en la Unión Europea, y otros países del norte de África.
Productos Jesús S.L. es una empresa familiar fundada en 1961 por Miguel García Vélez. Actualmente, está familia sigue al frente, representada por  la cuarta generación en las personas de  José Miguel García Sierra y su hermana, Marisa García Sierra. Es una empresa de capital español en su totalidad, que ha ido creciendo hasta convertirse hoy en día en una empresa consolidada en el mercado nacional de la pastelería. Cerca de cumplir el 50 aniversario, la empresa tiene su sede en la localidad madrileña de Daganzo desde 1977. Sus instalaciones actuales cuentan con 5.700 m2 de superficie, destinada a la fabricación. La empresa elaboramos una amplia gama de productos de pastelería, con dos líneas principales: la línea tradicional y la línea integral. Su especialidad son los hojaldres, elaborados con los mejores ingredientes y cuidando el más mínimo detalle durante todo el proceso de elaboración. La actividad de la empresa se desarrolla sobre todo en España, aunque con una importante y creciente presencia en el mercado europeo: los principales mercados a los que se exporta son Inglaterra, Portugal, Alemania, Bélgica, Suiza y Andorra. De ahí que Productos Jesús participe en diversas ferias nacionales e internacionales del sector de la alimentación. Los controles de calidad durante todas las fases de la cadena de suministro son fundamentales, cuidando tanto el aprovisionamiento como la elaboración y la distribución de nuestros productos. Por ello, dispone del certificado APPCC. Los Mielitos Blancos, pastelillos de hojaldre cubiertos con azúcar glas, han sido uno de sus últimos lanzamientos.

Publicado en el número 261 de la revista Dulces Noticias… y algo más

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