
¡Ay, qué ganas teníamos de decir adiós a ese año siniestro que ha puesto patas arriba nuestras vidas, nos ha quitado el sueño y ha hecho derramar muchas lágrimas! Vaya mi primer mensaje del año en este editorial para lanzar unas palabras de ánimo a todos los que han sufrido en el año 2020.
Afortunadamente, nuestro instinto de superviviencia nos animó a reinventarnos y a salir adelante: el cine en casa con palomitas, las cocinas convertidas en obradores familiares de todo tipo de delicatessen, catas de chocolate, pastelería fina con la que celebrar los cumpleaños caseros... Los productos dulces y salados han seguido acompañándonos en ese desdichado año, como lo hacen en los momentos buenos porque son grandes compañeros de la mañana a la noche: en el desayuno, en las pausas entre comidas, en los postres, en lo excepcional y en la rutina. Si no había on-the-go, at home o como fuera, teníamos que seguir disfrutando de un caramelo o un chocolate.
Siempre han estado ahí y en la situación vivida no podían ser menos: desde que somos niños y en todas las etapas de la vida, elaborados por unas materias primas de calidad, adaptados a las nuevas necesidades de un mercado exigente, atendiendo a un consumidor informado e inteligente. Por ello, era lógico que ayudaran a mitigar tanto dolor y contribuyan a reconstruir lo que el Covid-19 dejó tras de sí, que no será fácil pero partimos de un maquinaria con un potente motor, los departamentos de I+D+i y de marketing de la industria, como podemos comprobar en la sección “El Escaparate” de esta revista, con la que abrimos 2021 deseándoles que, como todos ansiamos, este año sea el comienzo de la recuperación en España, que podamos ver nuestros comercios abiertos mostrando todos estos productos, plenos de apogeo, y hayamos dejado atrás, por fin, el año de la pandemia y la crisis económica que trajo consigo.
@LolaFPaniagua
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Otras informaciones en la edición de Noticias al Detalle (enero/febrero 2021)